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Antes de iniciar tu Altar de Muertos, recuerda que:
Un altar en sí, no es importante, ni sus elementos y
significados lo son, si no están basados en tu
relación afectiva con un ser humano, si no tienen un significado real para
ti, si no hay emoción y amor al realizarlo.
Hacer un Altar por que es tradición, o para
participar en un concurso, no tiene caso, si esa es tu motivación… ¡qué
flojera!, mejor no pierdas tu tiempo.
Te voy a poner un ejemplo: Supón que tú decides un
día que vas a organizar una boda. Empiezas por pensar en la Iglesia,
cuál juez prefieres para la boda civil, escoges el salón, los platillos,
contratas el grupo musical…y cuando ya pensaste en todo te das cuenta que no
hay nadie que conozcas que se vaya a casar, así que preguntas a los que te
rodean: “oigan, estoy armando una boda impresionante, pero no sé para quién”
Si ese es tu caso, no andas bien de la cabeza, para
organizar una boda necesitas unos novios.
Para el Altar de muertos igual, primero está
tu afecto al difunto, a partir de ahí reunes objetos y elementos simbólicos
que expresen lo que no deseas olvidar de esa persona, lo que sientes por su
ausencia, el anhelo de encontrarte de nuevo con ella, y por ende tu certeza
de que también morirás, de que todos moriremos, no desde la perspectiva
del temor, sí desde la de la alegría y la esperanza.
Por eso la foto del difunto, no para que sepa donde
regresar, si para no olvidar su rostro, por eso los alimentos y las cosas que
le gustaban, no para que venga y las use, si para que quienes no le
conocieron o corren el riesgo de olvidarle, le asocien en su mente con tales
objetos y así le mantengan con vida en su memoria. Por eso las calaveras
de dulce con tu nombre, simbolizando la muerte que te espera a la cual
vencerás, y por ello te será dulce. Por eso el papel multicolor, signo de
fiesta. Y puesto que en el fondo el Altar de muertos es expresión de la
creencia (prehispánica o judeocristiana, como quieras) en una vida después de
la muerte, la flor de cempoalxóchitl, Huitzilopochtli radiante,
amarillo y cálido, Dios Padre, perfección y luz.
Todo en un Altar de Muertos debe tener, para quien
lo realiza un por qué y un para qué.
Pero repito, el por qué debe ser tu afecto hacia
alguien que ya no está, si no es así, si es para ganar un concurso, para
completar tu calificación de artísticas o para que tu casa u oficina se vea
linda o para justificar tu sueldo porque trabajas en una instancia cultural
del gobierno, y par qué los demás piensen de ti que eres alguien que defiende
las tradiciones…pausa y rebobina, mejor no hagas un Altar, no conviertas la
tradición en una decoración de temporada. Por favor, no. No es eso.
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